Un artículo para padres curiosos, niños que ya empiezan a preguntar por aperturas y entrenadores que quieren una respuesta más inteligente que “depende”.
Llega un momento en casi todas las casas donde el ajedrez deja de ser solo “mover piezas” y aparece una pregunta nueva:
“Vale… pero ¿qué es mejor abrir: e4, d4 o c4?”
Es una pregunta buenísima, porque parece sencilla y en realidad no lo es nada.
Si uno mira partidas de grandes maestros, ve muchísimos 1.e4 y 1.d4, con 1.c4 siempre acechando. Si uno mira bases inmensas de partidas, descubre que e4 se juega mucho más, pero que d4 y c4 a veces puntúan igual o incluso mejor. Y si uno piensa en niños, la respuesta todavía cambia más: no siempre conviene enseñar primero la jugada que más “score” tiene en una base de datos.
Así que este artículo no va de opiniones vagas. Va de números, probabilidades, frecuencia de uso, puntuación práctica y utilidad pedagógica.
Y al final responderemos a la pregunta que de verdad importa en casa: cuál debería aprender primero un niño.
Si en casa os gustó nuestra historia del ajedrez contada para niños y padres curiosos, este artículo cambia el tono: menos leyenda, más estadística. Pero con la misma idea de fondo: entender mejor el juego para enseñarlo mejor.
Lo que vas a encontrar
- Qué porcentaje de jugadores elige e4, d4 o c4
- Qué pasa en la élite y qué pasa en bases más amplias
- Cuál puntúa mejor en resultados globales
- Por qué “la más usada” no siempre es “la mejor para aprender”
- Qué apertura conviene enseñar primero a un niño
Antes de empezar: una advertencia importante sobre los números
Cuando hablamos de aperturas con estadísticas, hay que hacer una pequeña pausa para no engañarnos.
Los porcentajes cambian según la base de datos. No es lo mismo mirar partidas de maestros que millones de partidas de club o de internet. Tampoco es lo mismo medir victorias puras que medir puntuación total (victoria + medio punto por tablas).
Por eso, en este artículo vamos a usar una idea muy simple y muy útil:
- uso = cuántas veces se juega una apertura;
- score = puntos por cada 100 partidas, contando 1 por victoria y 0,5 por tablas.
Ese segundo dato suele ser mucho más honesto que mirar solo “quién gana más”, porque en ajedrez las tablas cuentan mucho.
Primera sorpresa: en la élite manda e4, pero no por una barbaridad
Si miramos un resumen del Masters Database de Lichess con los diez primeros movimientos iniciales, la distribución es clarísima:
- 1.e4: 1.093.761 partidas
- 1.d4: 872.114 partidas
- 1.c4: 167.542 partidas
Traducido a porcentajes sobre esos diez movimientos más jugados, sale algo así:
- e4: 45,2%
- d4: 36,0%
- c4: 6,9%
La primera lectura es evidente: en la élite, e4 sigue siendo la reina del primer movimiento. d4 va muy cerca, aunque claramente por detrás. Y c4, aun siendo una apertura muy seria y muy respetada, juega en otra liga de frecuencia.
Lo interesante es que el dibujo no es “e4 aplasta a todos” sino algo más fino: e4 y d4 forman la pareja principal; c4 es la tercera gran opción.
En bases amplias también gana e4… pero d4 y c4 no quedan tan lejos en resultados
Si nos vamos a una base pública mucho más grande y general como el explorador de 365Chess, los tres movimientos aparecen así:
- 1.e4: 1.912.167 partidas — 37,9% victorias blancas, 30,7% tablas, 31,4% victorias negras
- 1.d4: 1.271.344 partidas — 37,6% victorias blancas, 34,2% tablas, 28,2% victorias negras
- 1.c4: 268.375 partidas — 37,8% victorias blancas, 34,5% tablas, 27,6% victorias negras
Si convertimos eso en score total, la tabla queda preciosa:
- 1.e4 → 53,25 puntos por cada 100 partidas
- 1.d4 → 54,70 puntos por cada 100 partidas
- 1.c4 → 55,05 puntos por cada 100 partidas
Y aquí aparece la gran sorpresa del artículo: la apertura más jugada no es la que mejor puntúa. En esta base amplia, e4 es la más popular, pero d4 y c4 sacan una puntuación ligeramente mejor.
Ahora bien: conviene no volverse loco con esto. La diferencia existe, sí, pero no es gigantesca. No estamos hablando de una apertura milagrosa. Estamos hablando de unos pocos puntos por cada 100 partidas.
Entonces, ¿cuál “gana más” de verdad?
Depende de qué llames ganar más.
Si te refieres a frecuencia de victorias blancas sin contar tablas, e4, d4 y c4 están muy cerca en las bases amplias.
Si te refieres a score total, la foto que nos deja esta muestra es:
- c4 (55,05)
- d4 (54,70)
- e4 (53,25)
Pero si te refieres a la apertura preferida por la élite, entonces el orden cambia bastante:
- e4
- d4
- c4
Esto ya nos deja una idea muy valiosa: popularidad y rendimiento no son exactamente la misma cosa.
Por qué c4 puede puntuar tan bien y aun así jugarse menos
Porque el ajedrez no es un videojuego donde todo se reduce a una barra de poder.
1.c4, la Apertura Inglesa, suele llevar a estructuras más flexibles, más estratégicas y más llenas de transposiciones. Muchas veces no “enseña” tan rápido lo que está pasando como un e4 abierto. Pero precisamente por eso puede dar muy buenos resultados prácticos: saca al rival de esquemas demasiado automáticos, evita algunas defensas muy trilladas y conduce a partidas donde el plan pesa mucho.
El problema es pedagógico. Para un jugador ya formado, esa flexibilidad puede ser una joya. Para un niño que está empezando, puede ser un laberinto.
Por qué e4 sigue siendo tan popular entre maestros y aficionados
Porque e4 es directa.
Abre líneas para la dama y el alfil de rey desde el primer momento. Lucha por el centro de forma muy visible. Y, además, conduce con frecuencia a posiciones más abiertas y tácticas.
Eso tiene un efecto enorme sobre la cultura ajedrecística: muchísimos jugadores crecen viendo italianas, españolas, sicilianas, escandinavas, francesas o caro-kann. El ecosistema de e4 es gigantesco.
En otras palabras: e4 no solo se juega mucho; también se estudia mucho, se enseña mucho y se ve mucho.
d4: menos ruido, más estructura
1.d4 ocupa el centro igual que e4, pero el tipo de partida suele ser distinto. Con d4 aparecen con más frecuencia estructuras de peones más estables, planes más largos y luchas más estratégicas.
Eso hace que muchos jugadores de club la adoren: sienten que el ajedrez “tiene más lógica” y menos tormenta táctica inmediata.
Y los números amplios la tratan bastante bien: puntúa mejor que e4 en el agregado que hemos visto, y en la élite sigue siendo una opción central, no una rareza.
Podríamos resumirlo así: e4 suele preguntar antes; d4 suele construir antes.
Lo más sensato que dicen los datos: las diferencias no son tan enormes
Esta es quizá la conclusión estadística más importante de todo el artículo.
Un análisis publicado en Lichess en 2025, comparando cómo puntúan los primeros movimientos por rangos de Elo, observa que las diferencias entre los primeros movimientos más comunes de blancas no son grandes. También señala que el score medio de blancas ronda el 52% a lo largo de distintos niveles, y que las variaciones entre aperturas existen, pero no son abismales.
Eso cuadra bastante bien con lo que vemos al comparar e4, d4 y c4 en bases grandes: sí hay matices, pero no un KO estadístico.
Así que, si un padre esperaba una respuesta tipo “esta apertura gana muchísimo más y las otras no valen”, aquí tiene la mejor noticia posible: el ajedrez es demasiado serio para simplificarlo así.
Lo que sí cambia mucho: el nivel del jugador
Aquí el artículo se vuelve todavía más útil.
La misma investigación de Lichess encontró que, dentro de las respuestas a 1.e4, en niveles bajos blancas puntúan especialmente bien contra 1…e5 comparado con otras respuestas comunes. En cambio, a medida que sube el nivel, las diferencias entre defensas se estrechan bastante.
Con 1.d4 pasa algo parecido: algunas líneas dan resultados muy concretos en niveles bajos y luego se igualan o incluso se invierten al subir la fuerza de los jugadores.
Esto importa muchísimo para niños. Porque un niño no está entrando en el ajedrez de Magnus Carlsen. Está entrando en el ajedrez de su colegio, su club o su plataforma online. Y ahí la apertura “objetivamente mejor” importa menos que la apertura que mejor enseña las ideas correctas.
Entonces, ¿qué deberían aprender primero los niños?
Aquí sí me mojo.
Si tuviera que elegir una sola primera apertura para enseñar a la mayoría de niños, elegiría 1.e4.
No porque gane más en todas las bases. No porque sea “la verdad definitiva”. Sino porque, pedagógicamente, suele ser la más clara.
¿Qué enseña e4 muy pronto?
- control directo del centro;
- desarrollo rápido de piezas;
- ataques visibles;
- castigo rápido a errores típicos;
- relación clara entre apertura, táctica y mate.
Para un niño que aún está formando visión táctica, eso vale oro.
Mi recomendación realista por edades o fases
No la haría solo por edad, sino por fase de aprendizaje.
Fase 1: niño principiante o de nivel inicial
Empieza por e4.
Idealmente con esquemas sencillos: italianas, cuatro caballos, respuestas naturales contra e5, y sin meter al niño en una selva teórica de 25 variantes.
Aquí lo importante no es “ganar con una novedad”, sino aprender estas cuatro cosas:
- sacar piezas;
- enrocar;
- luchar por el centro;
- ver amenazas tácticas.
Fase 2: niño que ya desarrolla bien y no regala piezas
Introduce d4.
Es una gran segunda apertura blanca para aprender estructuras, paciencia, juego posicional y planes más largos. En muchos niños produce un efecto muy bonito: dejan de mirar solo el golpe táctico inmediato y empiezan a entender mejor la coordinación.
Fase 3: niño que ya entiende transposiciones básicas y estructuras
Abre la puerta a c4.
La Inglesa es fantástica, pero a muchos niños les llega demasiado pronto. Cuando llega en el momento adecuado, en cambio, puede convertirse en una herramienta muy seria y muy elegante.
La recomendación corta, si quieres una respuesta de nevera
- Si buscas la más directa para aprender: e4
- Si buscas la más equilibrada para construir planes: d4
- Si buscas flexibilidad y buen score práctico a largo plazo: c4
Y si la pregunta es solo una:
¿Cuál enseñaría primero a la mayoría de niños?
e4.
No porque las estadísticas destruyan a las otras, sino porque enseña antes las cosas que más suelen faltar al principio.
Una tabla muy simple para padres con prisa
| Primera jugada | Uso en élite | Score amplio | Sensación de juego | Para niños |
|---|---|---|---|---|
| e4 | Muy alto | 53,25 | Más abierta, táctica y directa | La mejor para empezar |
| d4 | Muy alto | 54,70 | Más estructural y estratégica | Excelente como segunda apertura |
| c4 | Medio | 55,05 | Flexible, técnica y con transposiciones | Mejor cuando ya hay base |
Una idea muy buena para entrenar en casa
En vez de casarte con una apertura “para siempre”, prueba esto durante tres semanas:
- Semana 1: el niño juega todo con e4
- Semana 2: el niño juega todo con d4
- Semana 3: el niño juega todo con c4
Y al final apuntas cuatro cosas:
- cuántas partidas ganó;
- cuántas perdió rápido;
- en cuáles entendió mejor el plan;
- en cuáles se divirtió más.
Porque sí: los datos globales ayudan mucho, pero el mejor repertorio infantil no es solo el que más puntúa en abstracto. Es el que el niño entiende, recuerda y disfruta.
Y para seguir tirando de este hilo, te encajan muy bien estos otros artículos del blog: por qué los niños aprenden ajedrez más rápido que los adultos, ideas para usar el ajedrez en clase de matemáticas o lengua y cómo crear una rutina semanal de práctica de ajedrez en casa.
Vídeo recomendado
Para acompañar este artículo, encaja muy bien un vídeo introductorio sobre aperturas para principiantes. Este de ChessKid va justo en esa línea:
Preguntas frecuentes sobre e4, d4 y c4
¿Cuál de las tres aperturas gana más?
En una base amplia como la de 365Chess, c4 obtiene el mejor score total, seguida de d4 y e4. Pero las diferencias no son enormes y cambian según la base de datos.
¿Cuál se juega más en la élite?
e4 sigue siendo la más usada, con d4 muy cerca y c4 bastante por detrás.
¿Cuál deberían aprender primero los niños?
Para la mayoría, e4. Suele enseñar antes el centro, el desarrollo y las tácticas básicas.
¿Entonces d4 es peor para niños?
No. Es excelente, pero suele funcionar mejor cuando el niño ya domina lo básico y empieza a entender estructuras y planes más largos.
¿Y c4?
Es una apertura muy seria y con gran rendimiento práctico, pero normalmente conviene introducirla cuando el niño ya tiene más base posicional.
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“La mejor apertura infantil no es la que gana un punto más en una base de datos, sino la que enseña antes a pensar mejor.”
